Purín de Ortigas, cómo elaborarlo

Muchos ya habréis oído hablar de este remedio que sirve para casi todo, el conocido Purín de Ortigas. Sería conveniente que os explicara un poco qué es un purín antes de proseguir.

Citando la Wikipedia: “…en agricultura biológica se usa el término ‘purín’ para hacer referencia a productos que son fruto de fermentaciones de ciertas especies vegetales (Urtica dioica, Symphytium officinale, Valeriana officinalis, entre otros) y que tienen utilidad en el mantenimiento de la salud de los cultivos vegetales.”

Y es que, en efecto, el término purín, haciendo referencia a un origen vegetal, ha sido adoptado por la agricultura biológica para referirse a las infusiones en frío de cierto tipo de plantas. Esta infusión tendrá como consecuencia una fermentación. O lo que es lo mismo, una actividad reproductiva bacteriana que saturará el caldo y convertirá nuestro purín en un macro-organismo vivo, con diferentes características dependiendo de la planta utilizada para su elaboración.

La Ortiga

Es el nombre común que se le da a las plantas del género Urtica, de la familia de las urticáceas. Su característica principal es que todas ellas presentan unos pelos urticantes, que liberan una sustancia que genera picor y escozor en la piel.

Purín de Ortigas, cómo elaborarlo

La especie más común, y a la postre la que más nos interesa, es la Ortiga mayor u Ortiga verde (Urtica dioica). Es fácilmente reconocible y, sin embargo, es de esas plantas que todo el mundo cree saber cuál es, y luego resulta no tenerlo claro. En mi experiencia con mis alumnos cuando les hablo del purín de ortigas y les mando cosecharlas, todos ellos se muestran decididos. El resultado suele ser decepcionante, y en la mayoría de los casos suelen aparecer con cardos en sus bolsas.

La Ortiga alcanza entre 50 y 150 centímetros de altura. Tiene el tallo de sección en forma de cuadrado, hojas aserradas y ovaladas y los conocidos pelillos urticantes. Si te decides a recoger algunas en el campo usa guantes, por supuesto.

La Ortiga posee innumerables usos en naturopatía y herboristería. En función del uso que queramos darle recogeremos la planta entera de raíz, tallos y hojas o brotes jóvenes. Para nuestro purín de ortigas recogeremos toda la parte aérea (tallos y hojas), pero dejaremos la raíz para que la planta rebrote.

Purín de Ortigas, cómo elaborarlo

Purín de Ortigas, receta

Una vez que ya sabemos lo que es un purín y hemos recolectado la planta correcta, vamos con la receta.

Hay que hacer una infusión en frío con agua no clorada. Esto es importante para evitar que mueran parte de las bacterias que nos interesa conservar. Como ya hemos dicho recolectamos tallos y hojas, no raíz. La proporción usual, y la más correcta desde mi punto de vista, es de diez litros de agua por cada kilo de ortigas.

Purín de Ortigas, cómo elaborarlo

Pondremos las ortigas troceadas en un cubo, balde o esportón y añadiremos el agua. Removeremos con un palo o herramienta adecuada. Y dejaremos reposar la mezcla a la sombra y sin tapar. 

Las bacterias fijadoras del nitrógeno, que son las que nos interesan, iniciarán su reproducción. Este proceso de fermentación liberará un gas, en forma de una espuma de burbujas visible. Según criterios podemos remover cada varios días o no hacerlo. Opino que no es algo trascendente.

Purín de Ortigas, cómo elaborarlo

El olor que desprende no es agradable, más bien lo contrario. No deberías empezar a hacer esta receta si no tienes un sitio alejado de ti para llevarla a cabo. Una terraza de un piso puede no ser adecuada.

¿Cuándo está listo el Purín de Ortigas?

Eso depende para qué vayas a usarlo. Un purín de pocos días puede ser de utilidad para combatir plagas. En este caso daremos un uso inmediato al caldo. Quizás puedas retirar un poco del resto y usarlo para este fin. Para ello debes colarlo y rebajarlo en una proporción mínima de 1:10 y máxima de 1:15. Es decir, una parte de purín por diez o quince de agua. Con este preparado fumiga tus plantas de forma habitual. Es bueno como repelente de pulgones, mosca blanca o araña roja.

Purín de Ortigas, cómo elaborarlo

Caldos más fermentados

Para mayor eficacia deja el caldo fermentando al menos quince días. Las bacterias fijadoras del nitrógeno se habrán reproducido en gran cantidad (habrá mucha espuma). A partir de cierto momento, que oscila dependiendo de varios factores, las bacterias dejan de reproducirse y comienzan a consumir el nitrógeno generado. En este momento debes colar el caldo y rebajarlo en proporción 1:10. Ahora puedes guardarlo en garrafas tapadas para utilizarlo durante la temporada. Si vas a darle un uso insecticida, vuelve a rebajarlo nuevamente en proporción 1:5. En cambio, si vas a emplearlo como abono puedes usarlo directamente.

Purín de Ortigas, cómo elaborarlo

En este momento es importante hacer una matización. El purín de ortigas contiene, naturalmente, elementos que mejoran nuestro suelo. Luego es un abono o enmienda. Pero su característica principal es la saturación que se produce de bacterias fijadoras del nitrógeno. En otros artículos hemos explicado que la planta no consume el nitrógeno en estado gaseoso. Éste ha de estar fijo al suelo en forma de nitrato, y son ellas, las bacterias fijadoras, las responsables de que ésto ocurra. Pues bien, cuando abonamos una pradera lo que estamos aportando es una sustancia con un alto valor en nitrógeno, o bien con una alta capacidad para producirlo. Pero para que éste se fije al suelo y sea de provecho para nuestras plantas requiere de la vida bacteriana que nosotros, con nuestro purín, vamos a enriquecer y multiplicar. En este caso diremos que usamos el purín de ortigas como activador del compost.

Purín maduro

Por último, un purín de dos o tres meses será el más apropiado para aportar a nuestro suelo una gran cantidad de bacterias fijadoras del nitrógeno. Para un mayor aprovechamiento puedes usarlo rebajado en proporción 1:10.


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