Las Habas y el abono verde

Las Habas son de esos cultivos imprescindibles cuando llega el otoño debido a su facilidad y adaptación al tiempo atmosférico de la nueva temporada. Puedes optar, como es natural, por llevar hasta el final su desarrollo en vez de usarlo como abono. De esta forma, disfrutarás de un producto de calidad en tu mesa, que ofrece múltiples posibilidades de cocina. O tal vez te decidas, una vez leas este artículo, por hacer otras cosas con tus habas. Comenzamos.

Habas y abono verde

Las Habas y cómo plantarlas

El Haba (Vicia faba) es una planta trepadora de la familia de las fabáceas. Presenta tallos semierectos y angulosos, que trepan por tropismo. Sus hojas son compuestas, alternas y de color verde oscuro. No tienen foliolo terminal, aunque éste se presenta casi siempre como un rudimentario zarcillo.

Tiene grandes flores que se muestran arracimadas, de color blanco con manchas violeta o negro. Más adelante veremos la importancia de saber con precisión cuándo las habas van a arrancar a florecer.

El fruto es una vaina alargada, que contiene las semillas en su interior. Éstas son las habas propiamente dichas. La vaina es de color verde oscuro, al igual que toda la planta. Puede tener entre diez y treinta centímetros de longitud, y albergar en su interior de dos a nueve semillas.

Las semillas varían en tamaño y color en función de las especies. Pueden ser consumidas o guardadas para reproducción. Se conservan durante años y tienen un elevado poder germinativo. Por tanto, a la hora de hacer semilleros o de sembrarlas directamente en el suelo, podemos optar por poner una sola semilla por golpe, reponiendo las faltas más adelante si se produjeran.

Aceptan bien cualquier método de semillado. No se precisa de gran experiencia previa. Si optamos por semillero, trasplantaremos las plantas enseguida, cuando alcancen unos diez centímetros. De otro modo crecerán en demasía y se torcerán. De todos modos, las habas son muy versátiles. Se puede plantar una planta torcida, sin sujeción, y ella misma se enderezará, dejando el primer tramo de su tallo en horizontal. No constituye un serio problema.

Las habas no necesitan ser entutoradas en climas poco ventosos. Si precisan serlo cuando el invierno es duro y pueden sufrir riesgo de rotura. Aconsejamos no jugársela y proporcionarles algún soporte para que trepen y soporten el viento. Lo ideal es un enrejado de cuadrícula de unos quince centímetros por cuadro. Puede ser de plástico, madera o cualquier otro material.

Habas y abono verde

Habas y abono verde

Las fabáceas presentan la propiedad de fijar el nitrógeno en el suelo en los nódulos de la raíz. Como debemos saber, las plantas no consumen el nitrógeno en su estado gaseoso, sino que éste ha de ser fijado al suelo por algún medio para convertirse en nitrato. Lo corriente es que lo hagan las bacterias fijadoras del nitrógeno, que están presentes en cualquier suelo. Estas bacterias pueden aportarse a nuestro huerto en mayores cantidades si utilizamos un buen purín de ortigas. Las fabáceas, como decimos, tienen la capacidad de fijar ese nitrógeno al suelo a través de las raíces, lo cual es muy útil para el huerto. Las raíces de las habas son grandes, pueden llegar a medir tanto como los tallos de la planta.

Tanto si te gustan las habas para comerlas como si no, incluso aunque hayas podido desarrollar en algún momento la deficiencia enzimática conocida como favismo (ver entrada), deberías plantearte ponerlas en otoño en tu huerto. Incluso llegando al final de su cultivo y recolectando las preciadas habas, el veinte por ciento del nitrato que previamente se ha fijado en el suelo permanecerá en él. Es una muy buena idea introducir fabáceas en tu rotación de cultivos, sobre todo si tienes un suelo agotado en nutrientes.

Si tienes un pequeño terreno o un huerto urbano y no desarrollas un especial gusto por las habas, entonces haz abono verde. El ochenta por ciento del nitrógeno que las habas fijarán será consumido por ellas. Sin embargo esto lo harán principalmente después de florecer. Ahora es el momento de que conozcas tus habas y las cortes justo antes de este estado. Córtalas a ras de suelo, no las saques de raíz. Deja toda esa materia debajo. Con la parte aérea puedes hacer un buen montón de compost. Toda la materia subterránea, incluyendo los preciados nódulos cargados de nitrato quedan en tu suelo. Realiza las labores de aireado y despedregado de forma habitual, pero no retires las raíces. Y procede a plantar solanáceas en el mismo lugar. De esta forma la mayor parte del nitrato estará disponible para plantas que consumen mucho en sus estadios de crecimiento, como las tomateras.

Habas y abono verde

Cosecha tus Habas

Si no te he convencido y has decidido dejar las habas hasta cosecharlas, hazlo del siguiente modo. En Mayo (hemisferio norte) la planta debe de tener un buen porte, de incluso más de un metro, y estar llena de habas. Una ventaja es que no tenemos que cosecharlas todas a la vez, ya que crecen de forma escalonada.

Las habas situadas más abajo de la mata serán las más grandes. Si quieres dejar alguna para semilla deja éstas. Cuando empiecen a secarse podrás recogerlas para ese fin.

Empieza pues por las que siguen a las que has dejado para semilla. Deben medir entre diez y treinta centímetros. Las semillas deben estar marcadas en su interior. Cuanto más grande es la vaina y más marcada está la semilla, más dura será el haba. Deberías de probar a recoger varios tamaños y probarlas, para saber cómo te gustan.

Se puede incluso recoger habas más tiernas, de la parte superior de la mata, para consumirlas con su vaina. Es cuestión de gustos.

Habas y abono verde

Las Habas y el pulgón

Las habas son plantas resistentes a casi todas las enfermedades. Sin embargo los pulgones sienten una gran debilidad por ellas. No es raro encontrarlos alrededor de los brotes más tiernos de la planta. De hecho es complicado encontrar habas sin ellos.

Si has decidido cultivar habas para abono verde yo me olvidaría por completo de ellos. De hecho teniendo habas los pulgones se concentrarán ahí, dejando al resto de tus plantas tranquilas. A esto se le conoce como cultivo de sacrificio.

Si vas a cosecharlas entonces deberías plantearte actuar con alguno de los remedios ecológicos que podrás conocer en nuestra web, como la infusión de ajo o el jabón potásico.

Ya llega el final de este artículo. Como ves es extenso, pues el cultivo del haba escondía muchos secretos que merecían ser desvelados. Disfruta de tus habas con la receta que nuestro chef ha elaborado para ti, te dejamos enlace abajo. Y recuerda que no hay verduras ni hortalizas malas, sólo mal cocinadas.

Receta de Guacamole de Habas

guacamole de habas


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